Una paloma
muerta.
Hace unos días,
andando, mis ojos se tropezaron con lo que parecía ser un animal en
descomposición, muerto y olvidado en una esquina. Al acercarme, pude ver que se
trataba de una paloma. Posiblemente, volando entre los edificios, estampó
contra algún cristal, o quizás un árbol, y pereció. Siempre relacionamos el
concepto de "volar" con la libertad. Es decir, se puede entender que
la paloma estaba volando en libertad, hasta que pereció. Pero, ¿es necesario
que la libertad se encuentre en la realidad, en la vida?
Quizá la fortuita
muerte de la paloma la liberó.
Quizá la libertad
resida en la muerte.
La mayoría de
humanos, queramos o no, estamos dentro del sistema. Aún considerando que para
ser completamente libre primeramente se tiene que liberar la mente,
independientemente del entorno social que nos envuelve, siempre vamos a estar
en contacto con el sistema ya que quizá físicamente no podemos liberarnos: eso
implica una "no-liberación" en ciertos aspectos de la vida.
No invito a pensar
que exista un "post-mundo" libre, una vida después de ésta. El sólo
hecho de morir ya es un acto de liberación, puesto que te desprendes de la vida
y, por lo tanto, de todo aquello que te pueda oprimir (la
"no-liberalización" de los aspectos físicos de la vida, ya que una
liberación mental sí podría ser posible).
Sinceramente, muchos
de nosotros hemos pensado en el suicidio. Pero no como algo malo, sino más bien
como un desprendimiento de la opresión. Aunque me empeñe en buscar otras
alternativas para ser completamente libre, cabe destacar una consecuencia
directa del suicidio: la mejora de la Tierra. Son muchos los pensadores
contemporáneos que han hablado sobre un suicidio colectivo. Aunque esta salida
no sea viable por muchas razones, debemos pensar en cómo mejoraría el mundo
para las demás especies.
Pero esto no es de lo
que yo quería hablar, al menos no por ahora. Mi única intención al escribir
esto era haceros pensar, queridos lectores, sobre la muerte y su relación con
la libertad, si es que la hay.
Quizá nuestra paloma
ahora vuele más alto, más libre.
Con cariño, Mar
Vola iaia, vola ben alt.

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