jueves, 10 de octubre de 2013

Libertad

Una paloma muerta.
Hace unos días, andando, mis ojos se tropezaron con lo que parecía ser un animal en descomposición, muerto y olvidado en una esquina. Al acercarme, pude ver que se trataba de una paloma. Posiblemente, volando entre los edificios, estampó contra algún cristal, o quizás un árbol, y pereció. Siempre relacionamos el concepto de "volar" con la libertad. Es decir, se puede entender que la paloma estaba volando en libertad, hasta que pereció. Pero, ¿es necesario que la libertad se encuentre en la realidad, en la vida?
Quizá la fortuita muerte de la paloma la liberó.
Quizá la libertad resida en la muerte.
La mayoría de humanos, queramos o no, estamos dentro del sistema. Aún considerando que para ser completamente libre primeramente se tiene que liberar la mente, independientemente del entorno social que nos envuelve, siempre vamos a estar en contacto con el sistema ya que quizá físicamente no podemos liberarnos: eso implica una "no-liberación" en ciertos aspectos de la vida.
No invito a pensar que exista un "post-mundo" libre, una vida después de ésta. El sólo hecho de morir ya es un acto de liberación, puesto que te desprendes de la vida y, por lo tanto, de todo aquello que te pueda oprimir (la "no-liberalización" de los aspectos físicos de la vida, ya que una liberación mental sí podría ser posible).
Sinceramente, muchos de nosotros hemos pensado en el suicidio. Pero no como algo malo, sino más bien como un desprendimiento de la opresión. Aunque me empeñe en buscar otras alternativas para ser completamente libre, cabe destacar una consecuencia directa del suicidio: la mejora de la Tierra. Son muchos los pensadores contemporáneos que han hablado sobre un suicidio colectivo. Aunque esta salida no sea viable por muchas razones, debemos pensar en cómo mejoraría el mundo para las demás especies.
Pero esto no es de lo que yo quería hablar, al menos no por ahora. Mi única intención al escribir esto era haceros pensar, queridos lectores, sobre la muerte y su relación con la libertad, si es que la hay.
Quizá nuestra paloma ahora vuele más alto, más libre.






Con cariño, Mar 



Vola iaia, vola ben alt.

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