lunes, 21 de octubre de 2013

Sin juventud no hay vida/ Una noche con John Lennon.

Hace unos días, durante una de las muchas y agradecidas "conversaciones filosóficas" con mis compañeros de carrera se nos planteó el siguiente tema: La imposibilidad de ser libres en una sociedad opresora. Este debate produjo en nosotros el más famoso síntoma del revolucionario: La frustración. A partir de esto, me gustaría poder divagar y mostraros la manera en que yo concibo la felicidad y, de alguna manera, la libertad, dentro de dicha opresión.

Vivir es estar oprimido. Esa es la realidad, al menos por el momento.
Día a día, quiénes somos conscientes del caos vital presente en el mundo, nos frustramos con la manera en que este está organizado. Cambiar las cosas es una utopía dentro de esta sociedad, y ello hace que muchas veces nos planteemos si el vivir es una virtud o un castigo. Es cierto que sin una concienciación social a nivel mundial la cosas no pueden cambiar. Vivimos en desigualdad y por ello no somos completamente libres.

Ante esta argumentación me gustaría presentar aquello que sí puede hacernos libres, a nivel mental, dentro de esa opresión social. Para mí, la solución, por llamarla de alguna manera, se halla en poder actuar sin prejuicios, en poder sonreir como idiotas ignorando a aquellos que no saben que sonreír no es de ignorantes, sino de luchadores. Poder ser jóvenes eternamente, mentalmente. Con ello, no quito que no debamos  dejar atrás las preocupaciones por la corrupción humana, sino que, siendo libres a ese nivel, podremos ayudar, de nuestra manera, a derribarla.

Por lo tanto, y por muy estúpido e infantil que suene, mi opinión se fundamenta en el amor como elemento esencial para conseguir ser libres, en reírnos del mundo e incluso de nosotros mismos, en poder disfrutar, dentro de esa frustración vital, de lo bueno de la vida. Parece que a veces se olvida, pero pienso que si la gente se plantease pensar de esa manera quizás no hubiésemos llegado a este punto. Y no es que piense que sonriendo se salve el mundo, pero si pienso que ayuda más que la resignación a ser infelices por el hecho de estar oprimidos.


Christian Pressure

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