El ser humano es el animal más complejo que existe. Una de las consecuencias que esto tiene es que, al contrario de los demás animales, nosotros observamos cómo es el medio que nos rodea y lo “versionamos”, es decir, le damos una interpretación a la realidad. Pero erróneo sería pensar que todas las personas interpretamos el mundo de la misma manera, pues ocurre todo lo contrario: la formalización del organismo del ser humano da pie a que cada individuo tenga una perspectiva diferente de una realidad que, aparentemente, debiera ser igual para todos; sin embargo no pretendo analizar en este artículo cuál es la naturaleza del hombre, ni si quiera busco argumentar cómo el ser humano versiona la realidad, mi intención será desvelada más adelante.
Por otro lado el hecho de que cada persona dé una lectura diferente a su medio trae como consecuencia que ha de existir por cada individuo una ideología política distinta. Esto se fundamenta con la acción de que toda filosofía política se debe basar en una teoría ontológica, pues resulta absurdo proponer un sistema de gobierno que se adecúe a una realidad sin haberte parado a pensar cómo es dicha realidad.
Hemos visto por tanto, que una ideología ha de basarse en una interpretación del medio que te rodea y también hemos observado que cada individuo da una interpretación distinta a su entorno; por consiguiente se ha de pensar que todo aquel que se está etiquetando en una ideología ya existente está obrando de una manera equívoca, ya que está haciendo suya una teoría ontológica que fue en un pasado de otra persona cuando resulta que tiene la capacidad de poder crear la suya propia.
Y aquí es donde se revela mi verdadera intención. Lo que pretendo hacer es que seáis conscientes de que el hecho de etiquetarse como “anarquista”, como “marxista”, como “fascista”, o con cualquier otra etiqueta política será siempre un desacierto. Lo que se ha de hacer es emprender la ardua empresa de leer e intentar conocer las distintas filosofías éticas y políticas que existen. Os invito a que leáis El capital de Karl Marx, pero también Mi lucha de Adolph Hitler; investigad las bases del capitalismo, pero ni se os ocurra dudar en leer las del socialismo; interesaos sobre el anarquismo y también sobre las ideas conservadoras. Para de esta forma ser capaces de extraer lo que consideréis mejor de cada pensamiento creando vuestra propia manera de pensar, algo que será sólo vuestro y de nadie más, que os identificará y será parte esencial de vuestra identidad.
Rubén Alepuz.
Espléndido.
ResponderEliminarEsto es lo que deberiamos hacer! Magnifico
ResponderEliminarGran articulo Rubén
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