Hace unos días estuve
leyendo un texto de José Jiménez, filósofo y profesor de estética y teoría de las
artes en la Universidad Autónoma de Madrid, y me pregunté lo siguiente: si algunos, o muchos,
aún podemos llamarnos PERSONAS. Lo que me hizo pensar tal cosa fueron unos
ejemplos que puso Jiménez de ciertas “obras de arte” que se exhibieron hace
varios años en ciudades alemanas. Cuerpos humanos sin vida, cortados,
mutilados, “desnudos” ante los ojos de los espectadores;
conservados con la técnica de plastinación. Después de leer aquello e imaginar la cantidad
de personas que fueron a contemplar aquella aberración, me quedé en estado de shock.
¿Cómo podemos darle un trato tan horrible a un cuerpo humano que años atrás fue la identidad de
alguien muy probablemente querido y respetado? ¿A tal punto de insensibilidad hemos
llegado como para permitirnos tales actos?.
Estoy de acuerdo con que los
cuerpos expuestos no eran nada más que lo que podríamos llamar un
saco de huesos, pero aún así se les debe guardar respeto. En su tiempo, y es probable que también hoy
en día, éstos eran objeto de investigación por parte de médicos.
El trato a los cadáveres era
totalmente digno y reservado a grupos de personas relativamente pequeños y que, de
hecho, proporcionaron una gran cantidad de información al mundo de la medicina, con lo
cual se pudo mejorar en este ámbito de forma considerable. Ahora bien, hacer una exposición
de estos cuerpos en un museo para el deleite es cosa de mentes enfermas, creo yo porque sino, ¿cómo llamamos a aquellos que decidieron exponer y
contemplar las antes
mencionadas “obras de arte”?. Lo único que siente uno entonces es vergüenza y
decepción.
Este tipo de acciones
humanas son una de las cosas que me hacen pensar sobre la sociedad en la que
vivimos. Ésta está perdiendo todos aquellos valores con los cuales podemos o podíamos decir
abiertamente y con plena dignidad “soy una persona, poseo una conciencia, un código moral”. Me
perturba pensar que lo anteriormente descrito solo es un ejemplo entre muchos. Un ejemplo
sobre lo insensible, corrupto y amoral que puede llegar a ser el individuo.
Nuestra tarea es
replantearnos con seriedad qué somos y en qué nos hemos estado convirtiendo día
tras día desde hace años, intentando dar una solución a este caos y desconcierto en el cual
vivimos.
-Kacper Statkowski
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No puedo estar más de acuerdo, buen artículo.
ResponderEliminarMi pregunta es: ¿Por qué no decimos lo mismo de los restos de individuos de civilizaciones antiguas expuestos en museos durante décadas?
ResponderEliminarSi el objetivo es culturizar más a las personas entre otros, no lo veo del todo mal ya que estas "personas" son expuestas en anonimato. Además estos cuerpos serán de personas que han cedido su físico a la ciencia, no?
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