miércoles, 9 de octubre de 2013

Body Art

 Hace unos días estuve leyendo un texto de José Jiménez, filósofo y profesor de estética y teoría de las artes en la Universidad Autónoma de Madrid, y me pregunté lo siguiente: si algunos, o muchos, aún podemos llamarnos PERSONAS. Lo que me hizo pensar tal cosa fueron unos ejemplos que puso Jiménez de ciertas “obras de arte” que se exhibieron hace varios años en ciudades alemanas. Cuerpos humanos sin vida, cortados, mutilados, “desnudos” ante los ojos de los espectadores; conservados con la técnica de plastinación. Después de leer aquello e imaginar la cantidad de personas que fueron a contemplar aquella aberración, me quedé en estado de shock. ¿Cómo podemos darle un trato tan horrible a un cuerpo humano que años atrás fue la identidad de alguien muy probablemente querido y respetado? ¿A tal punto de insensibilidad hemos llegado como para permitirnos tales actos?.
Estoy de acuerdo con que los cuerpos expuestos no eran nada más que lo que podríamos llamar un saco de huesos, pero aún así se les debe guardar respeto. En su tiempo, y es probable que también hoy en día, éstos eran objeto de investigación por parte de médicos.
El trato a los cadáveres era totalmente digno y reservado a grupos de personas relativamente pequeños y que, de hecho, proporcionaron una gran cantidad de información al mundo de la medicina, con lo cual se pudo mejorar en este ámbito de forma considerable. Ahora bien, hacer una exposición de estos cuerpos en un museo para el deleite es cosa de mentes enfermas, creo yo porque sino, ¿cómo llamamos a aquellos que decidieron exponer y
contemplar las antes mencionadas “obras de arte”?. Lo único que siente uno entonces es vergüenza y decepción.
Este tipo de acciones humanas son una de las cosas que me hacen pensar sobre la sociedad en la que vivimos. Ésta está perdiendo todos aquellos valores con los cuales podemos o podíamos decir abiertamente y con plena dignidad “soy una persona, poseo una conciencia, un código moral”. Me perturba pensar que lo anteriormente descrito solo es un ejemplo entre muchos. Un ejemplo sobre lo insensible, corrupto y amoral que puede llegar a ser el individuo.
Nuestra tarea es replantearnos con seriedad qué somos y en qué nos hemos estado convirtiendo día tras día desde hace años, intentando dar una solución a este caos y desconcierto en el cual vivimos.

-Kacper Statkowski

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3 comentarios:

  1. No puedo estar más de acuerdo, buen artículo.

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  2. Mi pregunta es: ¿Por qué no decimos lo mismo de los restos de individuos de civilizaciones antiguas expuestos en museos durante décadas?

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  3. Si el objetivo es culturizar más a las personas entre otros, no lo veo del todo mal ya que estas "personas" son expuestas en anonimato. Además estos cuerpos serán de personas que han cedido su físico a la ciencia, no?

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