La muerte...El final...Cuando estas dos palabras se agolpan en nuestra mente se nos produce un sentimiento de miedo, que nace desde lo más remoto de nuestro ser. Pero, aunque mucha gente no lo diga, el miedo a lo que pasará tras nuestro último halo de vida sucumbe al corazón de todo aquel que se haya parado a pensar en ello con detenimiento. Nunca sabes cuando será, cuando la espada de Damocles caerá sobre el fino hilo que separa el insistente latido de tu corazón de la incertidumbre sobre lo que sucederá cuando este último haya pasado. Porque la muerte siempre ha existido, y siempre acompañará a cualquier ser viviente. Algunos prometen vida eterna en el más allá, otros una reencarnación en algo, dependiendo de tus acciones realizadas en la vida que viviste antes: Un escarabajo, una brizna de hierba, una lágrima... Pero a pesar de lo que prometen, nadie se centra en ese preciso instante en el que la vida toca a su fin, sino que intentan buscar la solución a algo que es imposible solucionar. Todos los recuerdos, las pasiones, las lágrimas, las sonrisas...se perderán para siempre tras el último suspiro, aunque siempre serán recordadas por aquellos con los que compartisteis esos momentos. Ese " te quiero" que nunca dijiste, ese beso que nunca te atreviste a dar, esa despedida truncada que ya no se producirá... Son dolores que van agravando el alma durante la vida y que solo una potente morfina como es la muerte logrará calmar para siempre.
Pero, por ahora, estamos vivos. Y es ahora cuando debemos decir ese ansiado "te quiero", cuando debemos besar a la persona amada y a la no amada. Ahora es cuando se nos plantea esa cuestión tan enrevesada de cómo debo vivir. Ahora es cuando ese tren está pasando, y ahora es cuando hemos de cogerlo. Epicuro dijo: " La muerte no nos concierne. Pues mientras existimos, la muerte no está presente. Y cuando nos sobreviene la muerte, nosotros ya no existimos"
Carlos Masia
No hay comentarios:
Publicar un comentario