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martes, 12 de noviembre de 2013

Tú, lee esto.

¿Qué esperas aprender con esto?
Deja de mirar la pantalla cuando acabe éste párrafo y piensa en lo que te gustaría que se te suscitara, aquello en lo que quieres profundizar, ese ámbito en el que te quieres sumergir hasta lo más profundo de la cuestión por un interés apasionado. ¿Qué quieres leer?

¿Ya está? ¿Ese es todo el tiempo que vas a dedicar a tus voluntades? Algunos ni siquiera habrán seguido la propuesta y se han ceñido a seguir haciendo lo que solo saben hacer. Esperaba que no volvieras tu mirada a este texto, que no tuvieras porque leer lo que sigue a continuación.
Sois escoria. Los que ya se desprendieron del morbo y se desmarcaron en su propia búsqueda de interés nunca leerán esto. Seguro que esta página es una nueva pestaña que has abierto para no dejar de mamar de tu mamá que tiene cara de libro, o eso dice… De “click” en “click” te mueves como títere, te llevan de la mano y lees lo que te tiran a la cara. Wiki solo es el diminutivo de la señorita que te ayuda con tus deberes. ¡Te encanta la fotografía! Pero no tienes ni idea de Lumière, de Philippe Halsman, ni de Steve Winter sino de la infinita lista de amigos que hacen “grandes peripecias” fotográficas. Tu bagaje musical queda reducido a una lista de 40, que como dicen que son los principales… El cine solo es lo que acompaña a un buen atracón de palomitas y los efectos especiales es lo único que estimula tu cerebro. ¿Para que vas a saber quién es Coppola, Kubrick, Hitchcock, etc si sabes quién es Torrente? La televisión es quien te presenta todos tus ídolos, y como tu garganta es un pozo, te tragas lo que te echen. Formas parte de una basura apestosa que se arrastra por la superficialidad tirada por los mayores gamberros de la historia. A alguien le tocaba ponerse el mono de basurero, para los que os preguntéis “¿Éste que dice?” Déjalo, no sé qué haces leyendo aún si aquí no se habla de Miley Circus…


¿Cuánto tiempo habías pensado dedicar a leer al principio del texto? Seguramente si hubieras visto una longitud de párrafos considerable ni hubieras empezado. Por eso no me quiero extender mucho más…

Ser críticos nos constituye y nos hace superarnos entre nosotros. Solo quiero ser ídolo de mi mismo. Follo con mi mente todas las noches y, en ocasiones, doy a luz engendros que me asombran. Quien es digno de mi admiración puede darse por bien pagado porque eso vale más que todos los “me gusta” que tan fáciles son de “clickar” para espectros como tú. Cultívate porque eres lo único que tienes, y si no lo haces, es porque no te valoras.

Mendigor.

lunes, 7 de octubre de 2013

Destructores de nuestra creación

  Hoy te escribo para hablarte de perversión, de envilecimiento, de corrupción… En definitiva, del veneno que segregamos por cada poro.     
  Mi escrito no tiene carácter depresivo, sino de atención, de cautela con el avance. Dar cuenta que la forma de aplicación de nuestros conocimientos a la realidad es clave para la subsistencia y que nuestra creación ha de tener un valor no menos positivo que lo  natural.

  No es difícil atisbarse de la neutralidad de lo concebible. Lo que  uno puede concebir a priori no es juzgable, sino su aplicación experimental, es decir, lo calificable no es el concepto sino su uso. Un ejemplo te ayudará a entenderme: Utilizaremos el concepto “dinero” (Cualquier otro es válido). El dinero, en su neutralidad, es una herramienta necesaria de intercambio, puesto que establece una referencia común en el precio. Sin embargo, el ser humano ha pervertido el concepto y su uso hasta límites insospechados. Con cualquier otro concepto ocurre lo mismo, pruébalo ateniéndote siempre a extraer todo pensamiento a posteriori.

  En resumidas cuentas; nuestro interés pudre la razón. Las ideas cobran forma con la capacidad de creación, pero el ser humano solo hace alarde de su capacidad de destrucción o creación destructiva. En 1938 se descubre la fisión nuclear, fenómeno generador de gran cantidad de energía capaz de desvincularnos de los combustibles fósiles si se estudia controlar la reacción nuclear, en cambio, su primera aplicación práctica fue la bomba atómica en 1945. No son pocas las razones para clasificar nuestra especie de “virus".    Tenemos la capacidad de crear vida y parece que nuestro objetivo principal es destruirla. 
A fin de cuentas, ¿Qué somos sino creadores de nuestra destrucción?

Texto de Mendigor